Qué es un bug en informática
Por FelipePublicado en:
Un bug es un error o fallo en un programa informático que provoca un comportamiento o un resultado inesperado. Tiene su origen en el diseño y la programación del software, suele pasar desapercibido durante las pruebas y se manifiesta cuando los usuarios empiezan a utilizar el programa con normalidad, a veces con consecuencias leves y otras con riesgos de seguridad.
Qué es un bug en informática
La palabra bug significa bicho o insecto, y en informática se dice que hay un bug cuando se produce un error o fallo en un programa que tiene como consecuencia un resultado o un comportamiento inesperado. Es importante matizar que, cuando aparece un bug, el programa no siempre deja de funcionar ni se bloquea: en muchos casos sigue funcionando, pero con resultados anómalos o con un comportamiento defectuoso.
Estos fallos tienen su origen en el diseño y la programación del software. Permanecen ocultos a los desarrolladores durante los test y solo salen a la luz cuando el programa empieza a usarse de forma masiva. Un ejemplo muy claro lo encontramos con cada nueva versión de un sistema operativo, como Windows o Android: al instalarla casi siempre aparecen errores que se van corrigiendo con parches posteriores, porque las pruebas internas nunca alcanzan la variedad de situaciones que generan millones de usuarios reales.
Por qué se producen los bugs y qué riesgos implican
Cuando se produce un bug, los sistemas pueden quedar expuestos, y con ellos la información de los usuarios y de las empresas. Los ciberdelincuentes buscan activamente bugs en los programas para acceder a los sistemas, robar información y ejecutar ataques con malware u otro tipo de infecciones. Por eso un fallo que en apariencia es menor puede convertirse en una puerta de entrada para un problema de seguridad mucho más grave.
Aunque como usuario es difícil evitar los bugs por completo —al tratarse de errores de código, escapan a tu control directo—, sí existen medidas para reducir su número y, sobre todo, para limitar su impacto tanto en un entorno doméstico como profesional.
Cómo evitar y minimizar los bugs
No existe una fórmula mágica para que un programa quede totalmente libre de errores, pero sí un conjunto de buenas prácticas que, combinadas, reducen de forma notable tanto la aparición de bugs como su impacto. Estas son las más eficaces y, además, están al alcance de cualquier usuario o empresa sin necesidad de conocimientos avanzados de programación.
Usar depuradores (debuggers)
Los depuradores o debuggers son programas que analizan el código en busca de errores y los corrigen cuando los encuentran. Los utilizan programadores y administradores de sistemas para solucionar fallos que pueden ocasionar riesgos de seguridad antes de que el software llegue al usuario final.
Comprobar la compatibilidad entre programas
Cuando se trabaja con varios programas es importante comprobar si son compatibles entre sí a la hora de intercambiar información o procesos. Un ejemplo muy habitual lo encontramos en una web hecha con WordPress: cada vez que se añade un nuevo plugin o complemento conviene verificar que es compatible con la versión de WordPress instalada, ya que las incompatibilidades son una causa frecuente de bugs. Para que tu web parta de una base estable, ayuda alojarla en un servicio que mantenga el entorno actualizado y haga copias de seguridad automáticas; puedes revisar los planes de hosting de HostingPlus, con tecnología LiteSpeed, discos NVMe y soporte 24/7 en español.
Actualizar el hardware
Muchos bugs se producen por problemas de incompatibilidad entre el software y el hardware. Mantener actualizados los ordenadores y demás dispositivos reduce el riesgo de que aparezcan este tipo de fallos, sobre todo cuando se instalan aplicaciones modernas que exigen más recursos.
Eliminar el malware del equipo
Muchos programas maliciosos interfieren en el comportamiento del software instalado. Es recomendable realizar escaneos y limpiezas periódicas de los equipos para que este tipo de software no pueda aprovechar bugs y vulnerabilidades con el fin de bloquear el acceso, robar información o llevar a cabo otras actividades peligrosas.
Actualizar el sistema operativo con cabeza
Cada nueva versión de un sistema operativo o de un programa lleva asociada una serie de bugs que se corrigen más adelante. Por eso, en entornos críticos, suele ser preferible esperar un poco antes de instalar una versión recién lanzada, hasta comprobar que los desarrolladores han publicado los parches que reparan los fallos iniciales.
Cómo puede afectar un bug
Un bug puede tener consecuencias muy distintas según su gravedad. En el extremo más leve están los errores gráficos, como las escenas extrañas o los movimientos anómalos de personajes en un videojuego. En un nivel intermedio encontramos fallos más molestos: por ejemplo, un plugin de formularios en WordPress que no es compatible con la versión instalada y hace que los datos enviados por los usuarios lleguen con caracteres extraños.
Los bugs más graves son los que llegan a bloquear el sistema por completo o que exponen los datos a terceros. Un ejemplo histórico muy recordado es la presentación de Windows 98: durante la demostración en directo se produjo el famoso pantallazo azul a causa de un bug del sistema operativo, justo cuando se mostraba el sucesor de Windows 95. El episodio ilustra que ningún software, por grande que sea la empresa que lo desarrolla, está libre de errores.
Preguntas frecuentes
¿Un bug es lo mismo que un virus?
No. Un bug es un error de código involuntario, mientras que un virus es un programa malicioso creado a propósito para causar daño. La relación entre ambos es que los atacantes suelen aprovechar los bugs y vulnerabilidades de un programa para introducir virus u otro tipo de malware.
¿De dónde viene la palabra bug?
El término se popularizó en 1947, cuando se encontró una polilla atrapada en un relé del ordenador Harvard Mark II y el equipo la anotó como el primer caso real de un bicho hallado en una máquina. Desde entonces, en informática se usa la palabra bug para referirse a cualquier fallo de funcionamiento.
¿Puedo eliminar todos los bugs de mi web?
No es posible garantizar cero bugs, porque dependen del código de cada programa, pero sí se pueden reducir al mínimo: mantén el sistema y los plugins actualizados, usa solo complementos compatibles y elige un alojamiento que se encargue de las actualizaciones y de las copias de seguridad.
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