Interfaz DOM: qué es y cuáles son sus ventajas

Por Felipe

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El DOM (Document Object Model, o modelo de objetos del documento) es una interfaz de programación que representa una página web como un mapa jerárquico de objetos. Se genera de forma automática al cargar la página y permite que lenguajes como JavaScript accedan a cada elemento y lo modifiquen, de modo que puedes crear webs dinámicas en cualquier navegador.

Qué es el DOM y cuál es su origen

Para entender qué es el DOM hay que empezar por su nombre: es un acrónimo del inglés formado por las palabras document object model, que podemos traducir como modelo de objetos del documento. Dicho de otra forma, es una especie de mapa que se genera automáticamente cuando se carga una página web, en el que aparecen todos los elementos que la forman y cómo se relacionan entre ellos. Es una manera diferente de visualizar una página, de gran utilidad para los desarrolladores, porque permite crear páginas más dinámicas utilizando lenguajes como JavaScript o XML en cualquier navegador.

Su origen está ligado a un problema histórico. En los inicios de la web, cada navegador usaba sus propios protocolos, de tal forma que la visualización de una página variaba según el navegador con el que se abriera. Por eso, la W3C decidió tomar cartas en el asunto y crear un lenguaje estándar que pudiera usarse en todo tipo de plataformas, en este caso JavaScript. Esto, a su vez, permitió crear el estándar DOM para facilitar el acceso a los distintos objetos de una página. Desde entonces se han ido publicando distintos niveles de DOM, ya que las primeras versiones eran bastante inestables y tenían fallos de seguridad que poco a poco se han corregido. Con todo ello, podemos definir el DOM como una API o interfaz de programación de aplicaciones que ofrece una serie de comandos y funciones estándar para que lenguajes como JavaScript interactúen con los elementos de una página basada en HTML, así como con elementos de CSS o de XML.

Cómo funciona y cuál es su estructura

Mediante el document object model tienes acceso a la estructura jerárquica de la página, organizada como un árbol. Cada etiqueta HTML se convierte en un nodo, y esos nodos mantienen relaciones de parentesco: un nodo padre contiene a sus nodos hijos, que a su vez pueden contener otros. El documento es la raíz del árbol, y a partir de ahí cuelgan los elementos, sus atributos y el texto. Entender esta estructura es la clave para localizar y modificar cualquier parte de la web desde el código. Esta forma de organizar la información tiene una ventaja práctica: cualquier cambio que hagas sobre un nodo se refleja al instante en lo que ve el usuario, sin tener que volver a cargar el documento entero. Por eso el DOM es la base de las webs interactivas modernas, desde un simple menú desplegable hasta una aplicación completa que actualiza datos en tiempo real.

Cómo usar el DOM

Usarlo es tan sencillo como llamar a las funciones de esta API dentro de un script desde la página HTML. Por eso conviene poner etiquetas o identificadores a cada uno de los elementos HTML con los que quieras trabajar, para que sea más fácil localizarlos. Por ejemplo, mediante el comando document.getElementById es posible acceder a un elemento concreto según el identificador que le hayas asignado y generar un evento o una acción, como cambiar un texto de forma dinámica. Existen otros métodos muy utilizados, como querySelector para seleccionar elementos con selectores de CSS o addEventListener para reaccionar a clics y otras interacciones del usuario.

El DOM en los navegadores

Otro aspecto a tener en cuenta es que desde cualquier navegador puedes acceder a la estructura DOM de una página web: por lo general basta con abrir las herramientas para desarrolladores, normalmente con la tecla F12. Esto resulta de gran ayuda si estás desarrollando un comercio electrónico con una plataforma CMS como Magento, PrestaShop, Shopify o WooCommerce, ya que al personalizar las plantillas de estas plataformas conviene conocer cómo está construida cada parte de la página para modificarla sin romper el resto.

Ventajas del DOM

El DOM aporta una gran flexibilidad a los desarrolladores. Permite explorar los márgenes de la creatividad aplicando todo tipo de estilos personalizables y, sobre todo, generar páginas con gran dinamismo, que dan a los usuarios la oportunidad de interactuar sin necesidad de recargar la página manualmente. A esto se suma la ventaja de la estandarización: gracias al DOM, una misma web se comporta de forma coherente en los distintos navegadores. En resumen, para que Internet siga teniendo sentido es necesario mantener una serie de protocolos y lenguajes comunes, y el estándar DOM ha permitido que el diseño de páginas evolucione hacia experiencias cada vez más dinámicas y funcionales.

DOM, rendimiento web y alojamiento

La manipulación del DOM ocurre en el navegador del usuario, pero la página y todos sus recursos los entrega el servidor donde está alojada tu web. Una página con mucho contenido dinámico, scripts pesados o un comercio electrónico montado sobre WooCommerce o PrestaShop nota mucho la diferencia entre un servidor lento y uno rápido. Por eso, además de optimizar el código, conviene apoyarse en un buen alojamiento web: aspectos como los discos NVMe, la tecnología LiteSpeed o el soporte técnico 24/7 en español ayudan a que tu web cargue rápido y se mantenga estable mientras los visitantes interactúan con ella. Configurar bien el alojamiento desde el principio es tan importante como escribir un buen JavaScript.

Preguntas frecuentes

¿El DOM es lo mismo que el HTML?

No. El HTML es el código fuente que escribe el desarrollador, mientras que el DOM es la representación viva en forma de objetos que el navegador construye a partir de ese HTML al cargar la página. Esa representación puede cambiar en tiempo real con JavaScript sin necesidad de modificar el archivo original.

¿Necesito saber programar para entender el DOM?

Para inspeccionar la estructura de una web basta con abrir las herramientas para desarrolladores del navegador, sin escribir una sola línea de código. Ahora bien, si quieres manipular el DOM y modificar elementos de forma dinámica, necesitarás unas nociones básicas de JavaScript.

¿Cómo afecta el DOM a la velocidad de mi web?

Un DOM muy grande o con muchos niveles anidados, junto con scripts pesados, puede ralentizar el renderizado de la página. Reducir la complejidad del DOM, cargar solo los scripts necesarios y apoyarte en un alojamiento rápido mejora de forma notable los tiempos de carga y la experiencia del usuario.

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