Cómo generar contraseñas difíciles: protege tus cuentas
Por FelipePublicado en:
Una contraseña difícil combina mayúsculas, minúsculas, números y símbolos, tiene al menos doce caracteres y no incluye datos personales ni palabras del diccionario. La forma más práctica de crearla es partir de una frase larga y sustituir algunas letras por números y símbolos, usando una contraseña distinta para cada cuenta.
Hoy en día es habitual disponer de una gran cantidad de cuentas para todo tipo de tareas: acceso a la banca online, gestión del correo electrónico, redes sociales, plataformas de televisión a la carta como Netflix o HBO, tiendas online y un largo etcétera. Es importante proteger todos esos accesos utilizando contraseñas difíciles que impidan que los ciberdelincuentes las descifren con facilidad. En este artículo veremos por qué conviene tener contraseñas robustas y cómo generarlas paso a paso.
Por qué es importante tener contraseñas difíciles
Muchas personas utilizan contraseñas sencillas y fáciles de recordar para agilizar su uso. Sin embargo, al hacerlo se exponen a que sus datos queden al descubierto y sus cuentas sean robadas con facilidad. Los atacantes emplean programas que prueban millones de combinaciones por segundo (ataques de fuerza bruta), listas de palabras habituales (ataques de diccionario) y contraseñas filtradas en brechas anteriores para acceder a otros servicios (lo que se conoce como credential stuffing). Una clave más compleja tarda algo más en escribirse y cuesta un poco más recordarla, pero evita que sea descifrada por estas herramientas.
Qué debes evitar al crear una contraseña
Cuando vayas a crear una contraseña para una cuenta, conviene evitar una serie de combinaciones que facilitan que alguien la averigüe:
- No uses una sola palabra, aunque la escribas al revés.
- No utilices fechas señaladas dentro de la contraseña.
- No recurras a series de números o letras correlativas (1234, abcd…).
- No incluyas datos personales como tu nombre, apellidos, nombre de mascotas, ciudades o direcciones.
- No generes contraseñas parecidas a otras que ya hayas utilizado.
Cómo generar una contraseña difícil paso a paso
Los siguientes consejos te ayudarán a crear una contraseña sólida y a garantizar la seguridad de tus cuentas. Para que se entienda mejor, partiremos de un ejemplo y lo iremos reforzando en cada paso.
1. Cuida la longitud
Una contraseña segura debe tener como mínimo ocho caracteres, si bien las recomendaciones actuales aconsejan llegar al menos a doce: cuantos más caracteres tenga, más segura será. La longitud es un factor determinante, por lo que no conviene quedarse corto. Un punto de partida podría ser la frase “lanocheesoscurayfria”, que supera con creces el mínimo, aunque por sí sola aún no es lo bastante segura.
2. Combina letras y números
Una contraseña difícil de descifrar debe ser alfanumérica, es decir, alternar números y letras a lo largo de toda la cadena. Una práctica recomendable es sustituir algunas vocales por números. Siguiendo el ejemplo anterior, podríamos cambiar la letra O por el número 0 y la i por el 1, quedando “lan0chees0scurayfr1a”. Es más segura, pero todavía puede mejorarse.
3. Alterna mayúsculas y minúsculas
Para dificultarla aún más conviene usar tanto mayúsculas como minúsculas, intercaladas a lo largo de la cadena. En nuestro ejemplo podríamos terminar cada palabra de la frase con una mayúscula, de modo que quedaría “lAn0chEeS0scurAyfr1A”.
4. Añade símbolos
Para rematar una contraseña realmente robusta, añade algún símbolo: puntos, guiones o caracteres especiales como la arroba o el dólar. Cerrando el ejemplo, podemos sustituir la letra s por el signo del dólar, con lo que la contraseña final quedaría así: “lAn0chEe$0$curAyfr1A”. Con estos cuatro pasos obtienes una clave sólida, difícil de averiguar y, a la vez, relativamente fácil de recordar porque parte de una frase con sentido para ti.
Una alternativa: las frases de paso
Una opción cada vez más recomendada son las frases de paso (passphrases): cadenas formadas por varias palabras aleatorias y sin relación entre sí, como “caballo-ventana-tomate-37”. Al ser muy largas resultan extremadamente difíciles de descifrar y, a la vez, sencillas de recordar. Si el servicio lo permite, una frase de paso larga puede ofrecer tanta seguridad como una contraseña compleja más corta, con la ventaja de que no necesitarás apuntarla en ningún sitio.
Hábitos y herramientas que refuerzan tu seguridad
Crear contraseñas fuertes es esencial, pero hay hábitos que multiplican su eficacia. El primero es usar una contraseña distinta para cada servicio: si reutilizas la misma y se filtra en una brecha, todas tus cuentas quedan expuestas. Para gestionarlas sin tener que memorizarlas, un gestor de contraseñas guarda y genera claves complejas de forma cifrada, y tú solo necesitas recordar una contraseña maestra. Activa siempre que puedas la verificación en dos pasos (2FA), que añade un código temporal además de la contraseña, y revisa periódicamente si tu correo aparece en filtraciones conocidas.
Estas mismas precauciones deben aplicarse a los accesos más sensibles, como el de tu alojamiento web y el panel de control de tu sitio, ya que desde ahí se gestiona toda tu presencia online. Proteger el acceso al hosting, al gestor de contenidos y al correo asociado al dominio es tan importante como proteger la banca, porque un acceso comprometido puede afectar a tu web y a la confianza de tus visitantes.
Por último, evita apuntar las contraseñas en notas adhesivas o en archivos de texto sin cifrar, no las compartas por correo o mensajería y desconfía de los correos que te piden introducirlas a través de un enlace, una técnica habitual de phishing. La seguridad de tus cuentas depende tanto de la fortaleza de la clave como del cuidado con el que la manejas en tu día a día.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos caracteres debe tener una contraseña segura?
El mínimo aceptable son ocho caracteres, pero las recomendaciones actuales aconsejan al menos doce, combinando mayúsculas, minúsculas, números y símbolos. Cuanto más larga sea, más tiempo necesitaría un atacante para descifrarla mediante fuerza bruta.
¿Es seguro usar un gestor de contraseñas?
Sí. Un gestor cifra tus claves y te permite tener una contraseña única y compleja para cada cuenta sin memorizarlas todas. Solo debes proteger muy bien la contraseña maestra y, a ser posible, activar también la verificación en dos pasos sobre el propio gestor.
¿Cada cuánto conviene cambiar las contraseñas?
Más que cambiarlas por rutina, lo recomendable es renovarlas cuando haya sospecha de filtración o tras una brecha de seguridad de un servicio. Si usas contraseñas únicas y robustas junto con la verificación en dos pasos, no es necesario cambiarlas constantemente.
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