Qué es el naming y consejos para definirlo

Por Felipe

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El naming es el proceso de elegir el nombre de una marca, empresa o producto a partir de un estudio del mercado. Un buen nombre debe ser breve, original, fácil de pronunciar y de recordar, y capaz de diferenciarte de la competencia. Es una decisión de branding clave, porque acompañará a tu negocio durante mucho tiempo.

Qué es el naming en una marca

Encontrar un nombre adecuado para una marca, empresa o producto es una de las tareas más importantes del branding. El nombre es un espejo que refleja muchas características del negocio, por lo que su elección debe abordarse desde un punto de vista profesional, valorando todas las opciones disponibles para conseguir el mayor alcance y popularidad posibles en el mercado.

El naming es, por tanto, el proceso por el cual una empresa elige el nombre de su marca basándose en un estudio profundo del mercado. No es una decisión que pueda tomarse a la ligera, ya que tendrá repercusiones importantes a distintos niveles: el impacto en el público objetivo, la visibilidad, y los procesos de expansión y fidelización. Existen diferentes tipos de naming, pero los más utilizados son el descriptivo, el acrónimo, el evocativo, el asociativo y el sugerente; otros, como el neologismo, también resultan muy interesantes a la hora de abordar este proceso.

Requisitos para un naming efectivo

El naming de marca debe abordarse teniendo en cuenta tres criterios básicos para que resulte eficiente y beneficioso para la empresa:

  • Captación. El nombre debe pensarse desde el punto de vista de la captación de nuevos clientes: tiene que ser atractivo y llamar la atención. Un buen nombre es un elemento diferenciador clave para atraer a más usuarios antes que la competencia.
  • Posicionamiento. El nombre es ideal para posicionar la marca en la mente del consumidor, de manera que la recuerde con facilidad cuando tenga una necesidad que tu negocio pueda cubrir.
  • Fidelización. El naming debe aportar valor y asociarse a sentimientos y principios con los que el usuario se identifique. Las campañas de fidelización lo utilizan como herramienta clave para mantener el interés de los clientes.

A estos criterios se suman otros requisitos importantes: la brevedad, una buena sonoridad, la facilidad de pronunciación y la originalidad.

Cómo elegir el nombre de tu marca

Veamos una serie de recomendaciones prácticas para hacer un buen naming y acertar con el nombre de tu marca. No es necesario aplicarlas todas al pie de la letra, pero combinarlas te ayudará a tomar una decisión más sólida y meditada.

Realiza un buen estudio de mercado

Antes de decidir, conviene estudiar a fondo el mercado y a tus competidores. Tener una idea real de lo que ya existe te permitirá tomar una mejor decisión, atraer a más usuarios y diferenciarte. Comprueba qué nombres usan las marcas de tu sector para no parecerte demasiado a ellas ni generar confusión.

Utiliza el brainstorming

La lluvia de ideas es una técnica muy útil. Tras realizar el estudio de mercado y definir con precisión el target al que se dirige la empresa, puedes abordar un proceso de brainstorming —en solitario o en equipo— para obtener una lista amplia de nombres interesantes que facilite y acelere el naming.

Apuesta por la sencillez y la originalidad

Un nombre de marca debe ser original para captar la atención y conseguir un alto nivel de diferenciación. Al mismo tiempo, un nombre sencillo, agradable y fácil de pronunciar será mejor acogido por los clientes y mucho más fácil de recordar, lo que ayuda a que permanezca en la mente del consumidor.

Apuesta por lo moderno

Elegir un nombre asociado a ideas o conceptos modernos resulta muy interesante hoy en día, porque facilita conectar con un público joven y con personas que se adaptan a los cambios de la sociedad. Además, un nombre moderno ayuda a posicionarse mejor y a ganar visibilidad, por ejemplo a través del posicionamiento SEO.

Verifica que el nombre esté disponible

De nada sirve un nombre perfecto si ya está ocupado. Antes de tomar la decisión final, comprueba que no esté registrado como marca por otra empresa de tu sector, ya que podrías enfrentarte a problemas legales. Verifica también que el dominio correspondiente esté libre para registrarlo, porque tener el mismo nombre en tu web refuerza tu identidad y facilita que los usuarios te encuentren. Por último, revisa la disponibilidad en las redes sociales en las que quieras estar presente, de manera que tu marca sea coherente en todos los canales. Dedicar unos minutos a estas comprobaciones te ahorrará disgustos y posibles cambios de nombre en el futuro.

Que sea duradero en el tiempo

Al seleccionar el nombre conviene poner las miras en el largo plazo. Lo más probable es que esa elección permanezca durante muchos años, ya que cambiar de nombre más adelante es un proceso complejo, costoso y lleno de riesgos para la empresa. Piensa en cómo encajará el nombre si tu negocio crece o amplía su catálogo.

Cuando tengas el nombre definitivo, da el siguiente paso: comprueba que el dominio esté libre y reserva tu espacio en un hosting rápido y seguro para poner tu marca en internet. Contar con un alojamiento estable, con SSL y migración incluidos, te permitirá lanzar tu web con el nuevo nombre sin complicaciones técnicas.

Preguntas frecuentes

¿Qué tipos de naming existen?

Los más utilizados son el descriptivo (describe la actividad), el acrónimo (formado por iniciales), el evocativo (sugiere una idea o sensación), el asociativo (conecta con un concepto) y el sugerente. El neologismo, que inventa una palabra nueva, también es una opción muy empleada para lograr nombres únicos.

¿El nombre de marca debe coincidir con el dominio web?

Es muy recomendable. Que el nombre de tu marca y el dominio coincidan facilita que los usuarios te encuentren y refuerza tu identidad. Antes de cerrar la elección, conviene comprobar que el dominio esté disponible para registrarlo cuanto antes y evitar que lo ocupe otra persona.

¿Puedo cambiar el nombre de mi marca más adelante?

Sí, pero no es sencillo. Un cambio de nombre implica rehacer la identidad visual, perder parte del posicionamiento conseguido y asumir costes y riesgos. Por eso es preferible dedicar tiempo al naming desde el principio y elegir un nombre que aguante el paso del tiempo.

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