Design thinking: pasos para aplicarlo al desarrollo de tu web

Por Felipe

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El design thinking es una metodología que aplica la forma de pensar de los diseñadores para analizar y resolver problemas. Aplicado al desarrollo web, divide el proyecto en cinco fases —empatizar, definir, idear, prototipar y evaluar— para crear sitios más útiles, originales y centrados en el usuario.

Qué es el design thinking

El pensamiento de diseño o design thinking es una metodología que aplica los procesos que utilizan los diseñadores para analizar y resolver un problema o situación. Es una forma distinta de abordar los proyectos y el trabajo: divide el reto en tareas más pequeñas y busca soluciones mediante el trabajo en equipo, donde cualquier idea o alternativa se tiene en cuenta, por muy alejada que esté de los parámetros habituales. Con una mente abierta, como la de un diseñador, se pueden afrontar todo tipo de problemas y encontrar soluciones originales y eficaces. Esta metodología nació en Estados Unidos en los años 70, ligada al desarrollo de productos comerciales, y ha evolucionado hasta convertirse en una herramienta muy útil para que las empresas optimicen sus procesos y resuelvan problemas de forma creativa y eficiente.

Por qué aplicar design thinking al desarrollo web

Aplicar esta metodología al desarrollo web es una alternativa muy interesante, porque permite encontrar formas innovadoras de resolver problemas y ayuda a diferenciarse de la competencia. Es ideal para desarrollar nuevas funcionalidades, añadir opciones novedosas a un sitio o conseguir diseños más eficientes y atractivos para los usuarios. Al poner el foco en las personas que usarán la web, el resultado conecta mejor con sus necesidades, reduce el riesgo de invertir en funciones que nadie usa y mejora su experiencia de navegación.

Los 5 pasos del design thinking para crear una web

1. Comprender o empatizar

La primera fase consiste en comprender las necesidades de los usuarios que utilizarán la web. Hay que meterse en la piel de los usuarios potenciales para encontrar soluciones que cumplan sus expectativas y les aporten valor. Es una etapa en la que se recaba mucha información a través de diferentes herramientas y canales: encuestas, redes sociales, Google Analytics o el correo electrónico, entre otros.

2. Definir

Con toda la información recopilada se realiza un filtrado para definir qué objetivos tiene la web y qué problemas es necesario resolver. Por ejemplo, decidir una nueva funcionalidad que implementar es un problema que requiere ideas originales e innovadoras y que conviene delimitar con claridad antes de avanzar.

3. Idear

Aquí entra en juego el pensamiento de diseñador, buscando soluciones para los problemas y las funcionalidades definidas. Es una fase creativa y muy abierta en la que no se descarta ninguna idea, por descabellada que parezca. Se emplean métodos para fomentar la creatividad y el trabajo colaborativo, como la tormenta de ideas o brainstorming.

4. Prototipar

El prototipado es una de las claves del método. Consiste en crear un prototipo o demo de la web que recoja a grandes rasgos las ideas seleccionadas en la fase anterior. La demo debe desarrollarse de forma rápida y sencilla, sin un desarrollo complejo ni costoso, ya que su objetivo es probar el funcionamiento de todas las ideas y funcionalidades.

5. Evaluar

La última etapa llega cuando se evalúan los resultados de las pruebas realizadas con el prototipo. Así se identifica el éxito de las soluciones y si las nuevas funcionalidades, el diseño o las opciones cumplen los objetivos marcados. Si la evaluación es negativa, se vuelve a la fase de idear para buscar nuevas soluciones que resuelvan los problemas detectados.

Herramientas habituales en cada fase

Cada etapa cuenta con técnicas que facilitan el trabajo. En la fase de empatizar son útiles las entrevistas, las encuestas, los mapas de empatía y la creación de perfiles de usuario o buyer personas. Para definir, ayuda elaborar un mapa del viaje del cliente (customer journey) que muestre cada punto de contacto con la web. En la fase de idear funcionan el brainstorming, los mapas mentales y las dinámicas de votación de ideas. Al prototipar se recurre a bocetos, wireframes y mockups, así como a prototipos interactivos que simulan la navegación. Por último, para evaluar se realizan pruebas con usuarios reales, tests A/B y análisis de métricas que indican si la solución funciona como se esperaba.

De la idea a la web publicada

Una vez validado el prototipo, llega el momento de llevar el proyecto a producción. Para que ese diseño cuidado se traduzca en una buena experiencia real, la web necesita cargar rápido y estar siempre disponible: de poco sirve una interfaz excelente si el sitio tarda o se cae. Por eso conviene publicarla en un servicio de hosting fiable, con discos NVMe y tecnología LiteSpeed, que garantice velocidad y estabilidad a medida que crece el número de visitas.

Un proceso flexible y centrado en el usuario

Conviene resaltar que el design thinking se basa en un proceso abierto y creativo, por lo que no es necesario seguir las etapas de forma jerárquica y hermética: se puede pasar de una a otra en cualquier momento y retroceder cuando se considere necesario. El objetivo es encontrar soluciones innovadoras, creativas y originales, pero con una aplicación y unos resultados eficientes, buscando siempre la mejor experiencia para el usuario o visitante del sitio.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las fases del design thinking?

Son cinco: empatizar (comprender al usuario), definir (concretar objetivos y problemas), idear (generar soluciones), prototipar (crear una demo) y evaluar (probar y medir resultados). No tienen por qué seguirse de forma rígida, ya que es un proceso flexible en el que se puede retroceder.

¿Sirve el design thinking para cualquier web?

Sí. Es útil tanto para una página corporativa como para un blog o un eCommerce, ya que ayuda a diseñar funcionalidades centradas en el usuario y a diferenciarse de la competencia con soluciones originales y bien validadas.

¿Qué necesito para lanzar la web una vez aplicado el método?

Tras validar el prototipo necesitas un dominio y un alojamiento que ofrezca velocidad, seguridad con SSL incluido y estabilidad. Un hosting con soporte 24/7 en español facilita resolver cualquier incidencia durante la puesta en marcha del sitio.

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